Automáticos dos

 Veo la palmera de afuera y quiero llevarla a casa. No me van a dejar subir al cole, pero te juro que se me hacen estrellitas los ojos cuando veo verde, o un jardín.

Cuando llegué, vi unas plantas amarradas, abandonadas con telas de arañas, pegadas una pared descuidada. Siento impotencia. Pienso, ¿quién abandona un hogar así? ¿Un jardín? ¿Cómo se abandona un hogar?

Esas hojas sobreviviendo a las ataduras del alambre al calor de la siesta en santa fe. 

 Qué pena me dan las casas abandonadas. Siento que las historias quieren huir de ahí. ¿Quienes se fueron, llevaron la historia consigo? ¿Pudieron librarse de ese lugar?

¿Por qué nadie más puede construir y remendar las paredes, pintar, amar el piso, sembrar las tierras? ¿Qué pasa con esa historia? Con la mía

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