Me libero
Me libero de la presencia. Del Yo estoy. De saber y querer estar para los que amo. Suelto. Y no siento culpa de querer dormir en el suelo y no en una cama . De extrañar la pava oxidada en el fuego. Hoy, un corte de luz limita mí relación con el mate. Dejo de verme distante y despegada al crecimiento inmediato y absurdo de mis retoños. Me reveo católica apostólica romana rezando por Ale que compró una moto más grande que él. Me excluyo de las frases positivas o de felicidad extrema, de manifestaciones, de 11:11, 33:33, 22:22; de rituales a la luna, de vivir en el monte, casa vez que estoy en un encuentro social. ¿Quiero verme en un yate con el gin rosado y unos lentes Gucci ? Posando con un cuerpo nuevo? Me superficial? Puedo? Tal vez sea más fácil que vivir en la sensibilidad y el llanto emotivo que me provoca la transformación del barro, la previa de los carnavales, el río socavando nuestra ciudad, las luces intermitentes de los edificios que esconden tantas historias...