Ciudad insomne

 Entonces, llegaba la mañana, la ciudad despertaba, sin  nosotros.

 los sonidos ambulantes aturdían, las calles temblaban de pasos. 

LLegaba la tarde...demasiado tarde.

Llegaba la noche...por descarte.

LLegaba la madrugada, la luna creida sol, el tacto ardía, lotería vacante, gritábamos susurros, deseábamos la huida. 

y entonces, llegaba la mañana, y la ciudad volvía a desear. 

 




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