Pretextos
La vorágine de una sensación ajena, y distante, me distrae.
No son más que señales resonante de un eco que se repite.
unisono de lo fundamental.
El terremoto y el destino hacen temblar la lengua
o la mano.
La que desea la escritura tanto como la presencia del jenjibre en el té.
Acorralados por el futuro, los pretextos y los engaños.
La lengua tiembla, la piel respira y la mano suspira versos pasados.
Ahí vas, así. Pensás que las horas son amables, y en ellas están suicidándose milésimas de segundos contra tu cuerpo, contra tu historia, la que escribís como te enseñaron y no como te gusta.
La que repetís. y otra vez. Pretextos.
A la espera de que algo o alguien te salve y te lleve a escribir prosa, literatura antigua, esa, de la que nada sabes, de la que nada sos.
Qué esperas? otra vez el ruido para no escuchar el llamado?La respuesta comodín. El Har De las escrituras divinas.
No insistas en una respuesta.
El eco desaparece, la mano se mueve entre las aguas de las poesías y
un día ya no espero respuestas.
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